
El valor estratégico de las auditorias internas
Cuando pensamos en la mejora continua dentro de una organización, es común centrarnos en procesos, indicadores y cumplimiento. Sin embargo, existe una herramienta poderosa —y a menudo subestimada— que puede detonar mejoras reales, sostenibles y alineadas con la estrategia del negocio: la auditoría interna.
Si bien las auditorías internas son un requisito para mantener nuestro sistema de gestión en cumplimiento y mantener la certificación, estas tienen un objetivo mas profundo es su aplicación, son una herramienta practica para asegurar que los métodos, reglas, estándares y otros requisitos que la organización requiere cumplir, se cumplan de manera conforme.
Con o sin sistema de gestión las organizaciones se evalúan para comprobar el cumplimiento, pero el enfoque de las evaluaciones sin un sistema y metodología clara se dirige hacia donde está el área de interés, que por lo regular es donde se presentan problemas, incumplimientos y se hacen notar las fallas, regularmente el eslabón más débil de la cadena de valor, cuando realmente la causa raíz de esos grandes problemas por lo regular se originan en procesos anteriores por pequeños incumplimientos.
Dicho lo anterior,
Más allá de una simple revisión documental, una auditoría interna es un ejercicio sistemático, independiente y objetivo que permite evaluar si los procesos clave y de soporte de una organización cumplen con los requisitos establecidos (criterios de auditoria), ya sea por normas internacionales como la ISO 9001, políticas internas, compromisos con clientes y/o requisitos legales aplicables.
Definición de auditoria (ISO 19011: 2018 3.1)
Proceso sistemático, independiente y documentado para obtener evidencia objetiva (3.8) y evaluarla objetivamente para determinar en qué medida se cumplen los criterios de auditoría (3.7).
Basándonos en la definición anterior entendemos entonces que en las auditorías internas se evalúan los criterios de auditoría buscando su cumplimiento y ¿que son los criterios de auditoria?
Criterios de auditoria
Pero lo más importante: una buena auditoría no solo es para detectar desviaciones, el principal enfoque debe ser encontrar con evidencia objetiva la conformidad de los criterios y por su puesto también genera aprendizaje, fomenta la reflexión y abre oportunidades de mejora y con el resultado determinar: .
La evolución de los sistemas de gestión también obligó a las normas de auditorías a evolucionar y mejorar, históricamente las auditorias se enfocaban el evaluar lo que el sistema de gestión determinaba, una creencia clásica fue, “escribe lo que haces y haz lo que escribiste y ya pasaste” y los auditores se enfocaban en auditar lo escrito en su lista de verificación, cumple o no cumple. En la actualidad las auditorías a los sistemas de gestión se realizan con un claro enfoque a proceso, buscando la conformidad y reflejar el proceso y no el objeto (“cosa”).
Por naturaleza a nadie nos gusta que nos evalúen, sin embargo, pensar que estamos avanzando y mejorando sin tener claro si estamos cumpliendo o no con los requisitos es más riesgoso, que saber si estamos avanzando sobre rieles seguros y en el camino correcto.
Algunos de los beneficios al apegarnos habitualmente a las auditorías internas son los siguientes:
El auditor interno ya no es solo un verificador; hoy se espera que tenga una visión integral del negocio, que comprenda los procesos más allá de los documentos y que sea capaz confirmar con evidencia objetiva la conformidad de los procesos y de generar hallazgos útiles, objetivos y accionables.
Hemos escuchado muchas veces que tal auditor tiene un criterio muy estricto, que el otro auditor es muy cuadrado, y más características de auditores, es muy pasaron, es muy barco etc.… pero hemos dado en conclusión que el mejor auditor es el que no tiene criterio, sino aquel que se apega al criterio de la auditoria.
Como coloquialmente se dice el auditor siempre tiene que encontrar algo, si en una auditoria el auditor concluye la auditoria mencionando que no encontró nada, entonces la auditoria no agrega valor a la organización.
Sin embargo, no debemos perder el enfoque, el auditor debe concluir la auditoria con los resultados de la misma.
Resultados de la auditoría (antes hallazgos): resultados de la evaluación de la evidencia de auditoría recopilada (3.9) contra los criterios de auditoría (3.7)
Cuando el auditor termina la auditoria y se le cuestiona ¿qué encontraste? Las respuestas esperadas son:
Entonces, el auditor siempre tiene que encontrar algo, y si no lo hace debe repetir la auditoría.
Por eso, el rol del auditor requiere competencias técnicas, habilidades de comunicación, pensamiento crítico y un fuerte sentido ético y apegarse a los principios de la auditoria:
Quien queremos que nos audite (evalué o examine):
Las auditorías internas no son una obligación burocrática; son una palanca de valor. Bien diseñadas, ejecutadas y seguidas, pueden convertirse en una fuente constante de aprendizaje y evolución organizacional, que da confianza a la organización de que esta apegándose a las reglas y en caso de desviaciones tienen los datos suficientes para corregirlos y encontrar las causa raíz y mejorar el sistema de gestión. Auditar es aprender. Y aprender, es mejorar.

Especialista ISO
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